Me iré en un dirigible a Plaza España
pues antes de morir quiero observar
los edificios, mis grises montañas
Y mi alma errante por la peatonal.
Películas como esta me hacen creer en el cine nacional.
Empezaría por lo único que quizás no me gustó tanto, que es que el mensaje está MÁS que obvio, casi que se talla en la mente del espectador. Si no es con un plano que indirectamente muestra un retrato de Marx, lo hace con los extensos diálogos donde se tiene que remarcar constantemente que los personajes tienen que trabajar para ganarse la vida. Pero quizás también sea parte del mensaje de la película, qué sé yo, porque también te deja con citas durísimas como lo es la del final de la película:
No estás festejando?
No, estoy trabajando.
Representa la falta de sentido que llega a tener la vida de una persona cuando esta no tiene las posibilidades que otros sí, y, como consecuencia, esa tan solitaria infelicidad que la conlleva. Creo que está filmada en blanco y negro porque, además de ser tranquila, muestra que, en un mundo con tiempos de desconexión espiritual causada por la situación económica de cada persona, lo único que queda es responder con afecto a la vida, encontrando lo bueno en lo poco que nos queda de ella.
Aparicio muestra a un conjunto de personas de pocos recursos pero que, con ese poquito, intentan salir de la mundanidad. Hay muchos MUCHÍSIMOS planos que se alargan a propósito para demostrar lo que verdaderamente hace felices a estos personajes, ya sean los trucos de magia de Ramiro, las actuaciones de Nora, o el interés por la literatura de Lucía. Es en esa aparente sencillez, en esos momentos alargados, que se muestra lo esencial que es poder escapar de la realidad encontrando algo adicional a la cotidianeidad que les llene el alma de vida.
Arroz y mimos.