Octoberween 2021 #8
No son muchas las películas que enfocan el mito del vampiro como víctima al tiempo que se montan una suerte de viaje iniciático coming of age.
Con una aproximación que se aleja de muchos de los elementos formales más tradicionales (ni un colmillo veréis asomar aquí), Todas las Lunas es una película atmosférica que se cuece a fuego lento. Es un relato de corte gótico, un cuento de hadas oscuro -aunque no necesariamente macabro- sobre el miedo, la soledad, las familias perdidas y encontradas, el paso del tiempo, el duelo, la aceptación... Hay mucha cosa que mascar, y si bien su ritmo a veces renquea un pelín demasiado la película atina las más de las veces en lo que se propone.
El verdadero horror de la historia no recae en los elementos vagamente monstruosos del vampirismo, sino en el paso del tiempo forzando a nuestra protagonista a una infancia eterna hasta el punto de que la vejez y la muerte son algo que se aceptaría con gusto con tal de no afrontar de nuevo la soledad que parece condenada a vivir.
No va a ser de la apetencia de todo el mundo, pero la oportunidad de un vistazo se la merece. Y creo que sería un buen combo con Déjame Entrar para ver en sesión doble.
Octoberween 2021 #8
No son muchas las películas que enfocan el mito del vampiro como víctima al tiempo que se montan una suerte de viaje iniciático coming of age.
Con una aproximación que se aleja de muchos de los elementos formales más tradicionales (ni un colmillo veréis asomar aquí), Todas las Lunas es una película atmosférica que se cuece a fuego lento. Es un relato de corte gótico, un cuento de hadas oscuro -aunque no necesariamente macabro- sobre el miedo, la soledad, las familias perdidas y encontradas, el paso del tiempo, el duelo, la aceptación... Hay mucha cosa que mascar, y si bien su ritmo a veces renquea un pelín demasiado la película atina las más de las veces en lo que se propone.
El verdadero horror de la historia no recae en los elementos vagamente monstruosos del vampirismo, sino en el paso del tiempo forzando a nuestra protagonista a una infancia eterna hasta el punto de que la vejez y la muerte son algo que se aceptaría con gusto con tal de no afrontar de nuevo la soledad que parece condenada a vivir.
No va a ser de la apetencia de todo el mundo, pero la oportunidad de un vistazo se la merece. Y creo que sería un buen combo con Déjame Entrar para ver en sesión doble.