Las vivencias de Charles y Nacho son mezcladas por una misma cámara, encontrada por Nacho descubre que está llena de imágenes pertenecientes de su dueño anterior. Charles un señor francés jubilado que filmaba su vida tranquila con su familia y perros son narradas por Nacho a través de los relatos que el mismo Charles le compartía sobre lo que había en la cámara. Imágenes con una sensibilidad y armonía que solo la intimidad son capaces de mostrar, contrastadas por el caos e impacto de las revueltas captadas tanto de Nacho en Francia como de Charles en su paso por Camerún, humanos siendo humanos de distintas formas.
A medida que avanza el filme es imposible no empatizar con lo que vemos, por lo cercano que se siente todo capturado por la cámara de Charles pero más aún por lo que comparte abiertamente con Nacho y con nosotros, el como lo vivía y cada sentimiento que se manifestaba a medida que cambiaba de imagen, como si estuviéramos ahí.
Una casualidad única en la vida.
Las vivencias de Charles y Nacho son mezcladas por una misma cámara, encontrada por Nacho descubre que está llena de imágenes pertenecientes de su dueño anterior. Charles un señor francés jubilado que filmaba su vida tranquila con su familia y perros son narradas por Nacho a través de los relatos que el mismo Charles le compartía sobre lo que había en la cámara. Imágenes con una sensibilidad y armonía que solo la intimidad son capaces de mostrar, contrastadas por el caos e impacto de las revueltas captadas tanto de Nacho en Francia como de Charles en su paso por Camerún, humanos siendo humanos de distintas formas.
A medida que avanza el filme es imposible no empatizar con lo que vemos, por lo cercano que se siente todo capturado por la cámara de Charles pero más aún por lo que comparte abiertamente con Nacho y con nosotros, el como lo vivía y cada sentimiento que se manifestaba a medida que cambiaba de imagen, como si estuviéramos ahí.
Una casualidad única en la vida.