Crudísima, pero no hay otra forma de contarla. La historia fue así, así la vivió Teodora y no creo que exista otra manera de narrar todo por lo que la protagonista pasó y sigue pasando.
Odio todo lo que el Estado salvadoreño le quitó a Teodora a lo largo de sus once años en prisión. Odio que que se haya perdido gran parte de la infancia y la adolescencia de su hijo. Odio que haya sufrido de maltrato cuando llegó a la cárcel. Odio que aún en libertad tenga que sufrir las consecuencias del estigma. Odio saber que al igual que Teodora hay muchas mujeres salvadoreñas cumpliendo condenas injustas acusadas de un delito que no cometieron.
Crudísima, pero no hay otra forma de contarla. La historia fue así, así la vivió Teodora y no creo que exista otra manera de narrar todo por lo que la protagonista pasó y sigue pasando.
Odio todo lo que el Estado salvadoreño le quitó a Teodora a lo largo de sus once años en prisión. Odio que que se haya perdido gran parte de la infancia y la adolescencia de su hijo. Odio que haya sufrido de maltrato cuando llegó a la cárcel. Odio que aún en libertad tenga que sufrir las consecuencias del estigma. Odio saber que al igual que Teodora hay muchas mujeres salvadoreñas cumpliendo condenas injustas acusadas de un delito que no cometieron.