No mires a los ojos adapta el tono surrealista propio de la literatura de Millás y lo funde con una suerte de narración digresiva y cercana a la ensoñación más propia de Charlie Kaufmann. La película de Felix Viscarret combina momentos cotidianos donde el personaje de León se enfrenta a su peculiar día a día, con otras fugas donde el mismísimo Iñaki Gabilondo se convierte en su Pepito Grillo particular. La mezcla, apoyada por la sobria y dramática interpretación del actor sevillano, funciona a ráfagas, alternando momentos inspirados con otros de menor interés, acusando de una narración quizás demasiado episódica que hace que el relato se estanque en ciertos tramos. Lo mejor de la película es sin duda la relación fantasmal que se establece entre los personajes de Damián y Lucía y es donde Viscarret acierta en un tono de extrañamiento que hace que No mires a los ojos resulte más que interesante.
https://www.cineenserio.com/de-valladolid-a-la-cartelera-no-mires-a-los-ojos-y-vasil/#ojos
No mires a los ojos adapta el tono surrealista propio de la literatura de Millás y lo funde con una suerte de narración digresiva y cercana a la ensoñación más propia de Charlie Kaufmann. La película de Felix Viscarret combina momentos cotidianos donde el personaje de León se enfrenta a su peculiar día a día, con otras fugas donde el mismísimo Iñaki Gabilondo se convierte en su Pepito Grillo particular. La mezcla, apoyada por la sobria y dramática interpretación del actor sevillano, funciona a ráfagas, alternando momentos inspirados con otros de menor interés, acusando de una narración quizás demasiado episódica que hace que el relato se estanque en ciertos tramos. Lo mejor de la película es sin duda la relación fantasmal que se establece entre los personajes de Damián y Lucía y es donde Viscarret acierta en un tono de extrañamiento que hace que No mires a los ojos resulte más que interesante.
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