Un César cabreado. Un ejército de romanos de atrezo. Y dos galos repartiendo hostias como menhires.
Puro cómic en carne y hueso: exagerada, colorida y llena de chistes malos.
Depardieu es Obélix. Astérix cumple, pero el que se come la película (casi literalmente) es el grandullón.
¿La peli? Divertida, absurda y con aroma a VHS de videoclub. Sabe a infancia con regusto a jabalí recién asado con trazas de poción mágica.
Un César cabreado. Un ejército de romanos de atrezo. Y dos galos repartiendo hostias como menhires.
Puro cómic en carne y hueso: exagerada, colorida y llena de chistes malos.
Depardieu es Obélix. Astérix cumple, pero el que se come la película (casi literalmente) es el grandullón.
¿La peli? Divertida, absurda y con aroma a VHS de videoclub. Sabe a infancia con regusto a jabalí recién asado con trazas de poción mágica.